Para comprobarlo, los científicos idearon un programa de nueve semanas en el que catorce individuos no sinestésicos desarrollaron una intensa capacidad de asociación entre letras y colores, hasta el punto de que algunos de ellos incluso llegaron a identificar caracteres con sensaciones, por ejemplo: “la x es aburrida”, o “la w es tranquila”. Es más, en un ensayo publicado en la revista Scientific Reports, estos mismos expertos sostienen que el procedimiento aumentó en 12 puntos el cociente intelectual de quienes lo habían seguido.
Los coordinadores del estudio, los neurocientíficos Daniel Bor y Nicolas Rothen, destacan que aunque las personas que participaron en el mismo no son auténticos sinestésicos –tres meses después de las pruebas perdieron su capacidad–, el hallazgo puede asentar las bases para idear nuevas herramientas para tratar la demencia o el déficit de atención con hiperactividad.




